La forma más rápida de fallarle a un miembro hispanohablante es escribir un aviso en inglés, pasarlo por una traducción automática y llamarlo bilingüe. Las palabras pueden ser técnicamente correctas y aun así inútiles, porque el nivel de lectura es incorrecto, el encuadre cultural está mal y la llamada a la acción queda enterrada.
Traducir el significado, no la oración
La buena difusión bilingüe se construye, no se convierte. Parte de la pregunta del miembro —'¿Qué tengo que hacer y para cuándo?'— y la responde en las primeras dos líneas. Usa el registro que la gente realmente habla, evita los falsos cognados que cambian el significado y mantiene la única acción requerida visualmente imposible de perder.
También respeta que 'español' no es una sola audiencia. Un aviso para una comunidad caribeña y otro para una comunidad méxico-americana pueden usar frases distintas para la misma idea. El trabajo de calidad nativa lo tiene en cuenta; una memoria de traducción no.
Por qué importa ahora
Las barreras del idioma son uno de los factores nombrados de la pérdida de cobertura por trámites. Para muchos planes y agencias, la población hispanohablante es exactamente el grupo con mayor riesgo de perder la cobertura por error.